EL RETRATO DE MI MADRE
El retrato de mi madre siempre lo llevo en mi pecho y cuando voy a acostarme lo saco y le doy un beso.
Mi adorada madre era buena y sencilla, yo nunca la olvidaré porque mucho la quería.
Ocho hijos que crió, con penas y con fatigas, a los ocho amamantó y orgullosa se sentía.
Si alguno estaba enfermo nos cuidaba noche y día, estaba tan preocupada que ni siquiera comía.
Casi nunca se enfadaba y si alguna vez lo hacía motivos no le faltaban con la colla que tenía.
Su sonrisa y su alegría las tengo en mi corazón. Siempre pienso que algún día con ella marcharé yo.
En el pueblo que vivía los vecinos la adoraban y el día que ella murió hasta los niños lloraban.



