LAS MARAVILLAS DE LA PRIMAVERA
Salí una tarde de marzo hasta el bosque a pasear. Sentí un fuego interior en medio de tanta paz; a la vez, melancolía.
Era la puesta de sol de extraordinaria belleza. Parecía el cielo teñido. Fijamente lo miraba y, a la vez, pensativa me quedé y con voz entrecortada dije adiós al invierno que se fue.



