AQUÍ HAY MIGAS
En mi pueblo, cada año, la hermandad del Santo Entierro de Lora del Rió celebra la tradicional ”Migas para todos”. Las hacen en la alameda del río, en el recinto ferial. Siempre en enero, que es pleno invierno.
Cocinan, 1.600 kilos de migas. Las sartenes son grandiosas, las mueven con palas de maderas. Los ingredientes son: pan, agua, sal, panceta ibérica, aceite de oliva y ajos morados. Los que hacen las migas son voluntarios de las entidades del pueblo. Más de 10.000 personas degustan las migas. Yo, para no perder la costumbre de este plato tan exquisito y de tanto alimento, el domingo pasado, que fue el día 4 de noviembre, las hice con toda la ilusión y con amor a la tradición. En esta foto las muestro. Tienen mucha faena para hacerlas, pero no importa si se hacen con ilusión.
Amigos y amigas, si queréis ser felices, comer unas migas.
14-12-2007



Un día, un sol caliente de amor hizo que yo viviera mi primera visita a la ciudad de la flor.
Al principio me estremecí, más de uno con alzheimer y otros males que limitan cantidad.
Yo os saludaba con cariño, hacia preguntas y hablaba sin parar, un poco impaciente
porque quería saber como os debía de tratar.
Os veía como pájaros indefensos al vuelo, a otros como hormigas con paciencia infinita
y algunos sentados como en un rincón de su vida sin decir nada.
No dejaba de observaros y desde mi interior sentía la necesidad de gritar que vosotros
sois mucho más.
Yo seguía observando y embelesada quedé. ¡Mis ojos sólo ven flores! Flores
escarpadas de dolor, con la mirada fija esperando ser regadas con el agua de amor.
Me tomasteis como amiga, jardinera quiero ser. Un cosquilleo en mi corazón sentí, lo
que me dio coraje para haceros mucho bien.
Gracias, de todos aprendí algo, que ha enriquecido mi vida, pues en alguno descubrí la
reserva de buen fruto de vuestros mejores años.
A ti nardo, además de ser padre, fuiste el pilar de la familia, y no te achiques, sigues
siendo el más grande!
¿Y tú? Flor madre, creo que sueñas e intentas unir los pedazos del diario de tu vida. ¿0
quizás por la enfermedad no puedas?
Aun así eres la más hermosa de las flores y con el título de madre que nada ni nadie te
puede quitar, porque tus entrañas fueron cuna de vida, tu regazo calentó a tus retoños, lo has dado todo.
¡Ahora, cómo te cambió la vida! Seguís siendo flores, flores delicadas, con color propio
y vivo, alguna espina de menos que se clavó en la familia que sufre porque os quieren y
con ternura os mima.
Tenéis unas cuidadoras que hacen muy bien su trabajo, con paciencia y entusiasmo os
animan. Adivinan lo que no sabéis decir, os dan lo que no podéis pedir.
Tanta complicidad engancha, vale la pena mojarse en este vuestro jardín.
Amiga flor perdona, creo que estoy siendo demasiada atrevida invadiéndote con mi
pensamiento vagando por tu laberinto.
Sólo quería que supierais que vuestra vida me importa, que no sois dolor anónimo.
Yo sólo quiero serviros de bastón, compartir mi luz y haceros felices. Si lo consigo diré:
¡Yo soy alguien!
